Trabajadores con discapacidad, doblemente vulnerables a la pandemia de Covid-19

Desempleo o riesgo de contagio en el centro de trabajo, es el panorama que enfrentan las personas con discapacidad en el mundo laboral frente a la emergencia sanitaria por el nuevo coronavirus.

Trabajadores con discapacidad, doblemente vulnerables a la pandemia de Covid-19

Parte de lo que significa la pandemia de Covid-19 para personas con discapacidad es mayor desempleo o, si tienen trabajo, un retorno laboral con el riesgo de contagio, pues necesitan del apoyo de la gente para moverse, coinciden especialistas.

Antes del nuevo coronavirus, pocas tenían un empleo y la mayoría estaba empleada en el sector de servicios e informal, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). “Es previsible que esa población se vea especialmente afectada por el desfavorable escenario del mercado laboral durante la crisis y el período de recuperación”, advierte.

Previo a esta emergencia sanitaria al menos 3 de cada 10 personas con discapacidad en México no tenían empleo. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), alrededor de 7.7 millones de habitantes tienen alguna dificultad física, mental, intelectual o sensorial.

Al empezar la pandemia en México, “la primera línea de empleados que mandaron a casa fue a quienes tienen una discapacidad”, afirma el especialista en derechos de estas personas Ernesto Rosas Barrientos.

Él es director de Enlace Interinstitucional de la Confederación Mexicana de Organizaciones en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual (Confe). A ese organismo les llegaron denuncias de trabajadores que, en el mejor de los casos, se iban a casa con la mitad de su salario.

A otros los despidieron o les dijeron que cuando la crisis económica terminara, les volvería a llamar, cuenta en entrevista. “Hace falta más rigor de las autoridades laborales, sobre todo en defensa de las personas con discapacidad”, para atender estas violaciones a los derechos de los trabajadores.

En un mundo que funciona sin mucha conciencia de las diferencias, que discapacita a quienes no tienen cuerpos o estructuras de pensamiento considerados normales, “todos los días nos enfrentamos a varios obstáculos”, dice. La discapacidad que él tiene es visual.

Trabajadores sin seguridad social

Hasta inicios de este 2020 los puestos de trabajo eran escasos para personas con discapacidad, sostiene el especialista. Entre alguien con discapacidad y alguien que no, “las empresas no nos eligen”, lamenta. “Y ahora esto se va a profundizar, porque habrá más personas compitiendo por el mismo puesto”.

Y esta población tiene otra desventaja: la preparación. Muchos no pueden cumplir con el perfil de la vacante, porque “es altamente probable que no tuvo una inclusión educativa. Entonces, su capacitación no será suficiente para asegurar un espacio laboral”.

“La baja calificación técnica y pocas habilidades blandas” es otro aspecto que les impide encontrar trabajo, según el informe Personas con discapacidad ante la enfermedad por coronavirus Covid-19, de la Cepal.

Esa brecha laboral les lleva a emprender proyectos por su cuenta, señala Alma Lorena Riva Luna, directora del Centro Especializado en Múltiple Discapacidad y Sordoceguera (CEMDYS). Pero al autoemplearse, carecen de ingreso fijo, seguridad social y prestaciones de las que gozarían en un empleo formal, agrega.

De acuerdo con la Fundación Paralife, 70% de las personas con discapacidad que están empleadas laboran en la informalidad. Por lo tanto, esta pandemia los toma sin un seguro de atención médica. Si se contagian de Covid-19, deberán asumir los gastos de la enfermedad.

Alejarse, pero no demasiado

Las personas con múltiple discapacidad enfrentan más retos, subraya. En el caso de quienes son sordociegas hay una barrera de comunicación con la mayoría de la gente, pues se conoce la lengua de señas mexicana o la total, con objetos o pictogramas.

Esto dificulta no sólo su ingreso a una empresa “de cualquier tamaño. Incluso aquéllas que están capacitadas o sensibilizadas para recibir a personas con discapacidad”, indica. También les complica enterarse de las medidas de prevención de coronavirus.

Ernesto Rosas hace un llamado a la toma de conciencia de la situación que viven las personas con discapacidad. La reincorporación laboral y social “nos obliga a estar más lejanos en nuestro trato, cuando nosotros siempre hemos requerido de la cercanía de la gente para hacer nuestra vida diaria”.

La nueva normalidad en el trabajo, dice, necesita que empleadores y colegas se informen “y nos apoyen. Claro, tomando precauciones. De otra manera, nuestro regreso al trabajo será inseguro y con riesgo al contagio”.

Fuente: Capital Humano

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