Covid-19 pone en terapia intensiva los estudios y trabajo del 70% de los jóvenes

Los resultados de una encuesta realizada por la OIT confirman que la crisis por la pandemia del nuevo coronavirus está afectando “de manera desproporcionada” a la juventud en todo el mundo.

Covid-19 pone en terapia intensiva los estudios y trabajo del 70% de los jóvenes

Un nuevo reporte de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) da cuenta del impacto de la pandemia en la juventud: el 70% interrumpió sus estudios o perdió su empleo y, de quienes todavía tienen un trabajo, 42% sufrió reducción en sus ingresos.

Todo esto ya ha causado efectos en su salud mental: 17% probablemente padece ansiedad y depresión. El organismo instó a los gobiernos a invertir de manera urgente en empleos decentes para esta población. Programas de garantía de empleo y de formación, protección social, acceso al aprendizaje en línea, son algunas de las estrategias que recomienda.

“La pandemia tiene una repercusión muy adversa en los jóvenes. No sólo merma su empleo y futuro profesional, sino que menoscaba en gran medida su educación y formación, y por ende, su bienestar mental. No podemos permitir que eso suceda”, expresó Guy Ryder, director general de la OIT.

El 12 de agosto es el Día Internacional de la Juventud, así lo declaró la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1999. En otros años, para esta fecha estarían preparadas diferentes actividades para celebrar a este grupo de la población. En cambio, lo que tiene la OIT son los resultados de la Encuesta mundial sobre los jóvenes y la pandemia de la Covid-19.

Las consecuencias de la pandemia en la juventud son sistemáticas, profundas y desproporcionadas, enlista el informe. “Ha sido particularmente duro para las mujeres jóvenes”, los de menor edad y quienes viven en países de ingresos más bajos.

La encuesta toma en cuenta más de 12,000 repuestas de jóvenes de 112 países. Las conclusiones fueron integradas en el informe Los jóvenes y la pandemia de la COVID-19: Efectos en los empleos, la educación, los derechos y el bienestar mental.

Desde el comienzo de la pandemia, dice la OIT, “más del 70% de los jóvenes que estudian o compaginan sus estudios con trabajo se han visto afectados adversamente por el cierre de escuelas, universidades y centros de formación”.

El 9% de quienes respondieron la encuesta desde diversas partes del mundo señala que podría tener que abandonar definitivamente la escuela. La porción coincide con lo que se visto en México. La Secretaría de Educación Pública (SEP) estima que 10% en el nivel básico y 8% en el nivel superior dejarán sus estudios a causa de esta crisis por el nuevo coronavirus.

“La situación ha sido aún peor” para las juventudes que viven en países de ingresos más bajos. Las deficiencias en el acceso a Internet y a la disponibilidad de equipos e incluso de espacio en el hogar los pone en mayor desventaja.

“Ello pone de relieve la enorme brecha digital entre regiones”, advierte el organismo. El 65% de los jóvenes de países de altos ingresos pudo asistir a clases en línea, esto sólo lo pudo hacer el 18% de los estudiantes de países en desarrollo.

Desempleo y salud mental

La pandemia no sólo ha socavado sus perspectivas profesionales, sino que está acabando con sus empleos. Uno de cada seis jóvenes que tenía un trabajo antes esta crisis sanitaria dejó de laborar totalmente. Principalmente quienes tienen entre 18 y 24 años, quienes se ocupaban en apoyo administrativo, servicios, ventas, artesanía y oficios conexos.

Muchos conservaron su empleo, pero sus jornadas disminuyeron a tal punto que, en promedio laboran dos horas al día. Por lo tanto, ganan menos. Dos de cada cinco jóvenes indicaron reducción de sus ingresos. Quienes viven en países de ingresos bajos están en mayor riesgo de diminución de horas de trabajo y de contracción de los ingresos.

La ocupación es lo que mejor muestra que esta crisis afecta de manera diferente a mujeres y hombres jóvenes. Ellas indicaron mayores pérdidas de productividad, en comparación con sus compañeros. Además de las mujeres, los jóvenes migrantes y quienes laboran en el sector informal se han visto severamente impactados, agrega la OIT.

Una abrupta interrupción escolar, mayor precarización laboral, más desempleo, todo esto “ha deteriorado el bienestar mental de los jóvenes”. El estudio revela que “17% probablemente sufran ansiedad y depresión.

La salud mental de mujeres y hombres de entre 18 y 24 años es la que se ha visto más afectada. Además, quienes tuvieron que interrumpir sus estudios, tuvieron menos horas de trabajo o de plano se quedaron sin él, tienen dos veces más probabilidades de padecer depresión o ansiedad que quienes lograron continuar estas partes de sus vidas.

“Para una quinta parte, especialmente entre quienes no trabajaban, su derecho a la vivienda se estaba cuestionando, ya que tenían dificultades para poder subsistir”. Esto pone en evidencia “los vínculos existentes entre el bienestar mental, el éxito educativo y la integración en el mercado de trabajo”, enfatiza la OIT.

Fuente: Factor Capital Humano

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