¿Tienes las habilidades que demanda el liderazgo del futuro?

Los líderes no sólo tienen que estar actualizados en lo que a conocimientos se refiere, sino también en la correcta puesta en escena de todas las habilidades directivas, sobre todo en la nueva realidad impulsada por la pandemia.

#Tendencias2021. ¿Tienes las habilidades que demanda el liderazgo del futuro?

A medida que nos acostumbramos a la multicrisis que comúnmente reducimos a pandemia, algunos ya inician la especulación sobre cuáles serán las nuevas habilidades directivas que las organizaciones requerirán una vez que este fenómeno termine.

El escritor uruguayo Mario Benedetti (1920-2009) reflejó muy bien el contexto en el que los líderes de las organizaciones debemos desempeñarnos, los retos a los que dar respuesta y, por supuesto, las habilidades que tenemos que desplegar para conducir con éxito a nuestros equipos. Su célebre frase: “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas” representa a la perfección esta “nueva normalidad” a la que nos enfrentamos.

Contexto, al que hacíamos referencia anteriormente, en el que la capacidad de “des-aprender” se torna imprescindible y sobre la cual se tienen que construir y desarrollar el resto de habilidades. Lo que antes sirvió ya no resulta útil. La realidad cambió y es radicalmente diferente a lo que conocimos. Por ello, la capacidad de dejar atrás aprendizajes anteriores que sirvieron en un contexto que fue relativamente estable es clave. De lo contrario, nos impedirá responder con claridad a las nuevas situaciones, inciertas y nunca, anteriormente, vistas.

La primera objeción a esta forma de ver es la idea que el fenómeno covid terminará, en algún momento. Una visión más plausible nos presenta una covid perenne, afortunadamente sin el costo elevado de vidas humanas que hoy sufrimos, pero impactando seriamente nuestros hábitos y costumbres, inclusive las laborales. Sirva como ejemplo de este cambio el home office.

En muy pocos sectores, el tecnológico, por ejemplo, el trabajo en remoto se daba con mayor frecuencia. Mientras, en el resto de sectores productivos este modelo no terminaba de ser una realidad y el hecho de que los colaboradores pudieran trabajar fuera de las oficinas corporativas era impensable. Actualmente, todos nos hemos visto forzados a esta nueva forma de trabajo. Los expertos señalan que la revolución tecnológica y la transformación digital que hemos tenido que llevar a cabo con motivo de la pandemia en muy pocas semanas habría conllevado años o, incluso, no se podría haber producido si no nos hubiéramos enfrentado esta situación.

La segunda objeción tienen que ver con la idea que se requerirán nuevas habilidades directivas. Antes que el fenómeno covid sorprendiera a prácticamente toda la humanidad, ya exploráramos el impacto de la revolución tecnológica y del VUCA WORLD en los modelos de liderazgo y asentábamos como serían los líderes de la cuarta revolución industrial. Imaginábamos al nuevo líder capaz de ser agente de cambio, poseedor de una visión sistémica y resolutivo de problemas complejos y con información insuficiente, y por supuesto empático y presto a proveer propósito al trabajo y la vida laboral.

El fenómeno covid nos ha enseñado que el líder que lo transita es con solvencia uno que reincorpora la escénica del liderazgo en su gestión. En palabras de D’auria y sus colegas en Mckinsey, “hacer la diferencia positiva en la vida de las personas”. Esperamos no decepcionar a aquéllos que esperaban una receta sencilla y fácil .

Partiendo de esta misión atemporal del líder, vale la pena describir el contexto en el que el líder gestiona y continuará gestionando en el futuro cercano. Una buena parte de los colaboradores experimentarán sensaciones de soledad, tensión, inquietud y desgaste prologado, llevando a algunos a estados de ansiedad, tristeza y angustia. Estos estados repercuten en ambientes de trabajo donde frecuentemente se presentan las distracciones y los olvidos, la pérdida del compromiso entusiasta, la intensificación de conflictos interpersonales y una sensible baja en la productividad. En este panorama transitará el líder durante la perenne pandemia. Para transitarla mejor y honrar su misión atemporal. el líder requerirá fortalecerse a sí mismo y fortalecer su gestión con una mirada humanista.

¿Como puede fortalecerse el líder?

»  1. Administrarse un detox mediático, limitando su exposición a la información relativa a la pandemia, que también es contagiosa y perniciosa y seleccionar escrupulosamente las fuentes más confiables para alimentar su necesidad de estar informado.

»  2. Detener los intentos voluntarios y compulsivos del multitasking. Qué mejor que concentrarse en una cosa a la vez para no perder las riendas de la vida, además de pausar a diario para celebrar una meditación o reflexión que ilumine y pacifique.

» 3. Escribir cotidianamente las vivencia y emociones del día, la escritura manual es un gran medio para reflexionar y ordenar las ideas.

» 4. Atreverse a servir a alguien. Que mejor forma de fortalecernos que a través del servicio a alguien que lo necesite. Cuando servimos a los demás también nos servimos a nosotros mismos, ya que crecemos en sensibilidad, empatía, humildad y nuestro ser se expande al recibir gratitud. El liderazgo por y para el colaborador presente en la filosofía del “employee centricity” en la que el colaborador se contempla verdaderamente como una persona con sus inquietudes y necesidades conlleva grandes satisfacciones para el líder que está al servicio de su gente.

» 5. Dedicar tiempo a lo importante diferenciándolo claramente de aquellas cuestiones que merecen una atención inmediata y urgente. Sólo de esta manera lograremos dar respuesta con la calidad requerida a aquellos aspectos que merecen toda nuestra atención.

» 6. Desconexión digital. La tecnología puede llegar a convertirse en un arma de doble filo en la que la disponibilidad 24/7 que ofrece genera agotamiento mental. Por ello, también hay que encontrar momentos en los que poder desconectar y descansar para retomar la energía necesaria para poder continuar.

» 7. Que el optimismo siempre esté presente. Como filosofía de vida no creo que haya otra más saludable que ésta. No sólo tiene un efecto positivo para la persona que se rige por ella, sino que contagia a todos los que están alrededor. En el caso del líder que tiene la gran responsabilidad de dirigir a otras personas, éste se convierte en el espejo en el que el equipo se refleja. Por ello, tanto en situaciones difíciles como en situaciones más sencillas el optimismo debe orientar nuestra actitud ante la vida.

» 8. Anhelar un propósito. El deseo de trascender es mucho más potente, dinámico, retador y enérgico que la mera consecución de un objetivo. Da sentido a todo lo que hacemos y el resultado impacta no sólo en nosotros, sino a todo y todos los que están a nuestro alrededor.

¿Como puede fortalecer su gestión?

»  9. Manteniéndose accesible a todos, sí, a todos. Para esto no basta estar presente, hay que conectar con los demás miembros de la organización desde la vulnerabilidad.

» 10. Escuchando con compromiso, mostrándole cálidamente que realmente te importa lo que te dice.

» 11. Escuchando con frecuencia, en sesiones uno a uno, en pequeños y grandes grupos, planeados y espontáneos, callándose la boca y atendiendo con todos los sentidos y apertura.

» 12. Aceptando a todos por igual, siendo incluyente y generador de cohesión, dándole sentido al futuro, el futuro que todos juntos crearán.

»  13. Poniendo foco en la resolución de la situación en el corto plazo, pero sin dejar de dibujar la estrategia a medio-largo plazo.

» 14. Involucrando y uniendo a los diferentes miembros del equipo en aras del bien común.

» 15. Inspirando con el ejemplo. La coherencia nunca fue tan importante como en estos momentos de incertidumbre.

» 16. Tomando decisiones sin temor al fracaso o al error. Partimos de la premisa que la tolerancia a la frustración y la resiliencia son un “must” en la gestión directiva.

» 17. Generando confianza al interior y al exterior de la organización. Mostrarse cercano y empático a través de la humildad como valor de referencia en el difícil arte de liderar.

» 18. Innovando como proceso de mejora continúa buscando la eficiencia y simplificación de procesos.

»  19. Atrayendo y desarrollando el talento requerido.

Todo esto será en vano si el líder no respalda con su ejemplo estas recetas para fortalecerse y fortalecer su gestión. Tal y como establece el escritor y experto en managament Javier Fernández Aguado, el liderazgo si no se practica se atrofia. Que mejor que contar con un líder que ante la sensación que la vida nos lleva, fije rumbo y de sentido a la adversidad como propulsora de vida.

*El autor es director general de Recursos Humanos de Soriana (@AntonioMadrid)

**El autor es Decano Asociado para Educación Ejecutiva de la EGADE Business School (@JaimeGarciaNarro)

Fuente: Factor Capital Humano

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