Desgaste mental y secuelas covid-19, retos de la seguridad y salud en el trabajo

El segundo año de la pandemia plantea nuevos desafíos para la implementación de las políticas de las empresas para velar por el bienestar de su fuerza laboral, entre ellos el dilema que representará la aplicación de la vacuna.

Desgaste mental y secuelas covid-19, retos de la seguridad y salud en el trabajo

En este punto de la pandemia de covid-19, la salud y la seguridad en el trabajo deben apuntar a dos intervenciones: a la salud mental y a “los trabajadores poscovid”, quienes padecen secuelas de la enfermedad. A la par, van las estrategias de prevención, como alentar al personal a recibir la vacuna sin imponer su aplicación como requisito para obtener o mantener el empleo.

Hosanna Rodríguez, presidenta de la Federación Nacional de Salud en el Trabajo (Fenastac), coincide con Graciela Bensusán, especialista en políticas laborales, en que la imposición de la vacuna no sólo es una medida que no funcionará, sino que es ilegal.

El 28 de abril es el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo. La fecha este año coincide con el inicio de un segundo año de pandemia. “No sabemos si la covid-19 acabará un día o si tendremos que vivir y trabajar bajo estas condiciones”, señala en entrevista Hosanna Rodríguez. O si acaso son para siempre.

Toca mirar lo ocurrido en otros países. En Estados Unidos, la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC, por sus siglas en inglés) ha señalado que si una persona trabajadora sin motivos de discapacidad o religiosos rechaza la vacuna contra la covid-19, “sería legal que el empleador la excluya del lugar de trabajo”.

Eso no significa que será despedida “automáticamente”, precisa la dependencia del gobierno federal estadounidense. Las empresas “determinarán si se aplican otros derechos”, refiere en un documento con el que da respuesta a preguntas sobre la covid-19 en el ámbito laboral.

¿Amenaza directa o falso debate?

En México “no hay una ley que obligue a la gente a vacunarse. Mientras no la haya, el trabajador no estará incumpliendo ninguna medida”. Por lo tanto, no podrá ser despedido por ese motivo, señala Graciela Bensusán.

Tampoco puede ser una condición para contratar a nuevo personal, pues podría ser discriminatorio, agrega la académica de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). En suma, enfatiza, sería un falso debate el discutir si las empresas pueden emitir restricciones o incluso ejecutar despidos con el argumento de proteger al resto del personal.

De nuevo, en Estados Unidos, la EEOC consideró que las personas no vacunadas son una “amenaza directa” para sus colegas. Por lo que habría una posibilidad para que las empresas le exijan a su personal que se vacunen.

“No podemos forzarlo, pero sí convencer, porque es por la prevención de contagios y de muertes”, opina Hosanna Rodríguez. En ese sentido, lo mejor en este momento es “insistir en los filtros sanitarios”, es decir, en las medidas de higiene a la entrada y salida del centro labora, pero también de camino a casa y estando en ella.

Aunque suene trillado, explica, “la pandemia dejará mucho aprendizaje sobre la seguridad y la salud en el trabajo”. Las personas habremos de modificar nuestro estilo de vida: comer sano, ejercitarse, dormir suficiente.

Ojalá que la medicina del trabajo, las empresas y el Estado giren hacia ese enfoque de manera coordinada, comenta, porque “cuando no se tiene algo normado, obligatorio, los patrones no lo realizan”.

“El trabajador poscovid”

“Vamos a salir muy afectados mentalmente de esta pandemia”, advierte la presidenta de la Fenastac. Un año de encierro parcial o total, de desempleo o de más trabajo remunerado y no remunerado, un año más con incertidumbre. No hay quien pueda resistirlo sin una que otra caída.

“Las empresas tienen que intervenir para prevenir mayores daños”. Una manera de hacerlo es cumpliendo lo que establece la Norma Oficial Mexicana (NOM) 035, que obliga a las empresas a identificar los factores de riesgo psicosocial de su personal, explica.

Además, están los casos de las personas trabajadoras que enfermaron de covid-19, es otro en el que tienen que intervenir, dice. Hay quienes padecen secuelas cardiacas, cardiovasculares, respiratorios o neurológicas. Desechar el virus a lo 14 o 21 días “no implica que puedan volver de lleno al trabajo”.

Así que las empresas deben crear estrategias sensibles, empáticas y conforme a derechos humanos y laborales con “el trabajador poscovid”. Es necesario que tengan “una vigilancia precisa” de esa persona mediante evaluaciones y comunicación directa.

Esta intervención, destaca Hosanna Rodríguez, “requiere de la concientización de los empleadores: es mi trabajador y esperaré a que se recupere. O lo cambio de puesto, por ejemplo, pero encontrar la forma de apoyarlo. Aquí no cabe la idea de ‘si no me sirves, te vas’”. El mundo, luego de la covid, no está ya para eso.

Fuente: Factor Capital Humano

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