Reforma para todos, el cómic que te enseña a formar un sindicato

Los derechos laborales se defienden mejor de manera colectiva, plantean el doctor en Derecho Laboral Pablo Franco y el artista plástico Enrique Rocha en esta historieta.

La Fundación Friedrich Ebert en México lanzó el cómic “Reforma laboral para todos”. Entre los diferentes temas que plantea esta enmienda legislativa de 2017 y 2019, Pablo Franco, abogado laboral, y autor de los textos de la historieta, se enfocó en los derechos sindicales. Y el artista plástico Enrique Rocha utilizó la fuerza que tiene la ilustración no sólo como expresión artística, sino como un poderoso instrumento de información y formación.

El cómic es una herramienta de pedagogía popular, explica Enrique Rocha en entrevista. Lo que busca esta publicación es “tratar de incidir en la conciencia de los trabajadores para que entiendan que se defienden mejor los derechos humanos laborales de manera colectiva”, comenta Pablo Franco.

Está dirigida, principalmente, a las personas que no están sindicalizadas, agrega el doctor en Derecho y especialista en movimientos gremiales. Según el Observatorio del Trabajo Digno (OTD), el 87% de quienes tienen un empleo asalariado en este país se encuentra sin afiliación sindical. “Es una institución social totalmente desprestigiada” y eso evita que mucha gente desee saber si quiera de qué se trata un sindicato.

En la clasificación “Confianza en Instituciones de México 2020”, que cada año realiza Consulta Mitofsky, los sindicatos son la tercera organización que más desconfianza despierta en la población. Los partidos políticos y los diputados son los más rechazados.

Es cierto, en las últimas décadas “los propios sindicatos que no se rigen bajo la democracia han complicado la defensa de los derechos laborales”. Estas grandes corporaciones que por años pactaron con gobiernos y empresas a costa de los derechos laborales “constituyen un dique contra la propia reforma” que otorga las bases para cambiar este sistema.

Pero también existió otro, el sindicalismo combativo de los años 70, rememora el creador Enrique Rocha. “Ahora, la mayoría de los movimientos están apagados”. En el cómic, recuperan esa memoria histórica para que las nuevas generaciones tengan la otra versión y, quizá, les inspire a formar un sindicato o les anime a continuar con las luchas laborales que ya están emprendiendo.

El poder de la reforma

Ojalá que el gobierno llevara a cabo iniciativas como ésta, gestada desde la sociedad civil, para informar a las personas trabajadoras sobre la reforma laboral, dice Pablo Franco.

“Dado que para gran parte de los trabajadores le es ajena, nos pareció oportuna” esta publicación. “A lo mejor si se hacía con lenguaje sencillo, con imágenes, podría ser accesible para quienes queremos llegar. Que no es a líderes sindicales, sino a personas en condiciones de trabajo más precarias”.

El derecho colectivo está por encima del individual, dice y eso es parte fundamental de la reforma laboral. En la ley hay ahora herramientas para hacerlo, sólo que poca gente sabe cómo, lamenta.

Por eso el cómic se vuelve también en una suerte de manual, porque da unos “brochazos sobre cómo organizarse, qué se requiere para formar un sindicato. O cómo se debe firmar un contrato colectivo de trabajo (CCT) y cada cuándo hay que revisarlo”.

A lo largo de la historieta informan que esta reforma constitucional de 2017 y a la Ley Federal del Trabajo (LFT) de 2019 fue exigida desde hace varias décadas. “Quienes vivimos en la década de los años 80 vimos nacer un modelo laboral que, en aras de buscar inversiones extranjeras, no reparó en precarizar el trabajo y en violar los derechos laborales o fingir que los cumplían”.

El cómic le servirá a las personas que no están sindicalizadas. Pero también a aquéllas que están bajo un CCT “de protección, firmado sin que los trabajadores conocieran su contenido”. La inmensa mayoría de los contratos en México son de ese tipo, “algunos hablan de 95 o 90%”. Él, en su tesis doctoral, pudo corroborar que al menos el 94% de la muestra que usó para esta investigación tenía esas características.

Pablo Franco tiene una larga trayectoria en el ámbito de las relaciones laborales. Y el desconocimiento de los derechos que tienen las personas trabajadoras siempre ha sido la constante.

“Por eso es muy importante dar a conocerlos, hemos vivido esquemas de simulación de derechos como la subcontratación, el régimen por honorarios, y ahora muchos se encuentran como asociados, e incluso voluntarios”. Una manera de cambiar esto es que la gente conozca desde los conceptos más básicos como quién es una persona trabajadora hasta cómo la fuerza colectiva logra mucho más, concluye.

Volver al origen: el sindicalismo

“La diferencia entre estar sólo o en un sindicato”, explica un joven con sudadera. Luce un poco encorvado por la carga de la mochila a sus espaldas con la leyenda “eats”. Sonríe y unos pelos ralos que algún día en su vida adulta serán una barba se erizan todavía más. Con un dedo señala un cartel en el que una especie de pacman con patas persigue a una persona. Debajo de esa imagen un grupo de varias personas unidas logran expulsarlo.

“Busqué crear personajes actuales, como los muchachos que entregan comida”, señala Enrique Rocha. También están presentes las mujeres, pues, aunque todavía existe una disparidad en el trabajo remunerado, cada vez hay más en el mercado laboral.

Desafortunadamente, dice, su liderazgo sindical todavía no se nota como debería. “Pero si uno viaja en el metro a las horas pico, en la mañana o en la noche, se puede ver que la mayoría son mujeres trabajadoras. Son una fuerza aparentemente invisible, pero que ahí está y cobra importancia en este cómic”.

El arquitecto y artista plástico ha expuesto en Europa y Sudamérica. Su obra, desde la arquitectura, ha sido más conceptual en estos últimos años, pero con “Reforma laboral para todos” volvió a sus orígenes. En la década de los años 70 y 80 hizo ilustraciones para diferentes sindicatos, él mismo fue miembro activo del Sindicato Independiente de Universidad Autónoma Metropolitana (Situam).

“No sabía bien en qué consistía esta reforma laboral. Sin embargo, cuando Pablo me envió el guion, me di cuenta de su importancia”. Ese pasado sindicalista se activo inmediatamente, pudo entender la relevancia del tema y la necesidad de que sea comunicado bajo esta nueva realidad.

Fuente: El Economista

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