La mayoría de los trabajadores se vacunaría si su trabajo dependiera de ello.

Esta es la conclusión a la que llegó un sondeo del Foro Económico Mundial, que se realizó entre 14 mil 500 trabajadores de 33 países.

Los trabajadores apoyan de forma masiva y a nivel internacional medidas de prevención de la covid-19 en los centros de trabajo como la vacunación completa y el uso de las mascarillas. Y una mayoría se vacunaría si de ello dependiera su puesto de trabajo.

Lo dice un sondeo encargado por el Foro Económico Mundial, que se realizó entre 14.500 trabajadores de 33 países representativos de todas las regiones, del 22 de octubre al 5 de noviembre, antes de la aparición de ómicron.

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Globalmente, dos tercios de trabajadores (68 %) dijeron que si la vacuna fuese una condición para mantener su empleo se vacunarían sin dudarlo, pero esa proporción sube a cuatro de cada cinco en China, Singapur y Corea del Sur; mientras que cae a uno de cada dos en el caso de Rusia, Polonia y Rumania.

De manera global, la inmunización es apoyada por el 78 % de trabajadores, los test frecuentes en caso de no estar vacunado reciben la aprobación del 74 %, y el uso de mascarillas es la medida que mayor consenso (81 %) recibe.

El uso de la mascarilla es la medida más apreciada también entre los trabajadores españoles consultados (86 %), seguida de tener la pauta completa de vacunación (83 %) y de los test regulares (80 %).

El 97 por ciento de los trabajadores chinos son favorables a las medidas de contención del virus mediante la vacunación completa y el 98 % de utilizar la mascarilla, mientras que «sólo» el 88 % es favorables a que los test sean la rutina de quienes no están vacunados.

Por regiones, el apoyo al conjunto de las tres medidas de prevención es mayor en Asia, Arabia Saudí y en Latinoamérica, y menor en Europa y Norteamérica.

Sobre el teletrabajo, el sondeo pone en evidencia que los países donde el trabajo presencial más cayó durante la pandemia fueron Perú, Singapur, Reino Unido y Chile.

AUNQUE CONTINÚAN MOVIMIENTOS ANTIVACUNAS

En Letonia, un controvertido miembro del Parlamento, Aldis Gobzems, reconocido impulsor de manifestaciones contra la vacuna contra la covid-19, fue detenido este lunes cuando iba emprender una campaña de protesta por todo el país.

Gobzems se proponía recorrer Letonia en un autobús de propaganda para llamar a la prohibición de toda vacunación obligatoria, así como en contra del primer ministro, Krisjanis Karins, y el presidente, Egils Levits.

Fue interceptado por un operativo policial en la ciudad de Tukums. Videos difundidos en las redes sociales le muestran discutiendo con los agentes, que finalmente se lo llevaron esposado a un furgón policial.

La detención se produjo en una estación de servicio y mientras un grupo reducido de seguidores increpaban a la policía.

Gobzems ha sido excluido de los plenos del Parlamento, o Saeima, por no mostrar el certificado de vacunación covid.

Entre sus controvertidas campañas destaca la publicación a través de redes sociales de una foto suya portando la Estrella de David que los nazis obligaban a exhibir a los judíos.

Con ello pretendía protestar contra el certificado covid, requerido en Letonia para acceder a grandes superficies comerciales, eventos públicos, cines y teatros.

Asimismo ha convocado algunas marchas de protesta contra la vacunación, en una de las cuales atrajo a miles de personas.

En Alemania, la ministra de Interior, la socialdemócrata Nancy Faeser, apremió hoy a los contrarios a las restricciones por la pandemia a distanciarse en sus protestas de los ultraderechistas, a los que considera la peor amenaza para la seguridad del país.

«Los ultraderechistas aprovechan estas movilizaciones para sus propios fines», alertó la ministra, en declaraciones al grupo mediático «Funke».

Faeser lamentó a continuación que quienes participan en esas marchas «no siempre se distancien claramente» de los extremistas.

La ministra de Interior advirtió, al asumir su cargo el pasado miércoles, de que la lucha contra la ultraderecha es el principal desafío a que se enfrenta su gobierno en la defensa del orden público.

El canciller Olaf Scholz, por su parte, consideró tras su investidura que, pese al alto número de personas contrarias a las restricciones, hay que diferenciar entre quienes rechazan estas medidas por distintas razones y los extremistas.

El líder alemán negó asimismo que haya un peligro de «escisión» social entre «la gran mayoría» de los que defienden las medidas contra la pandemia y quienes no lo hacen, al tiempo que destacaba que no todos los ciudadanos que aún no se inmunizaron sean antivacunas.

En el porcentaje de personas que aún no se vacunaron -«por diversas razones», dijo- hay ciudadanos a los que «podemos convencer de hacerlo», afirmó.

Fuente: El Sol De México

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