Trabajadores de la construcción buscan alternativas por falta de prestaciones laborales.

Edgar es ayudante de albañilería que decidió buscar el sustento en otro lugar, pues hasta su vida ha puesto en riesgo.

Ante la falta de prestaciones laborales y seguridad social, ayudantes de la construcción han optado en buscar otro empleo como el señor Edgar Domínguez, quien durante 15 años trabajó como ayudante y decidió vender tacos de canasta.

Edgar, de 40 años de edad, comentó que aprendió el oficio de la albañilería junto con su hermano hace más de 15 años; ambos fueron contratados en diferentes obras en el Estado de México y la Ciudad de México.

Sin embargo Edgar asegura que muchos de los maestros albañiles no les dan seguridad social y sus contratos son temporales.

“Bajo mucho el trabajo durante la pandemia, aparte en las obras no tiene las prestaciones de ley, algunos ni te dan seguro, los contratos son temporales es inestable la entrada de dinero, por eso mejor busque otra chamba”, comentó.

Edgar, quien está casado y es padre de dos hijas de 8 y 10 años que estudian la primaria, comentó que en los últimos tres años fue contratado para la construcción de un edificio en la Ciudad de México, pero al terminar la obra lo despidieron.

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Señaló que fue hasta el mes de julio del año pasado cuando decidió buscar otro empleo, pero por la falta de estudios no fue contratado.

“La última chamba que tuve fue en el DF, construimos un edificio, pero se acabó la chamba y me dijeron adiós, pues ni modo tuve que buscarle, pero todos te piden papeles, nivel de estudios y la verdad no estudie, ni acabe la primaria; es muy difícil”, contó.

Machucones, raspones, ampollas, dedos reventados por cal, mezcla de cemento en los ojos, caídas de 10 o más metros de altura, electrocuciones por cables de alta tensión, discapacidades y hasta la muerte: son parte de los riesgos que enfrentan a diario los trabajadores de la construcción.

Edgar es originario del municipio de Nezahualcóyotl recuerda que durante los 15 años que se dedicó a la construcción, tuvo al menos cuatro accidentes, en uno de ellos cayó de una altura de más de 10 metros, lo cual le dejó con un brazo fracturado.

“Fue hace como cinco años estábamos echando un colado de una casa de tres pisos, ya íbamos acabar cuando pisé mal y me fue al vacío, caí sobre un techo de lamina y mi brazo se quedó atorado, rápido que me llevaron a la cruz roja, ahí me atendieron y me pusieron clavos, me avente como dos y medio en recuperarme al cien”, narró.

En México cada 75 segundos ocurre un accidente laboral en la industria de la construcción y cada 8 horas muere un albañil. Pese a los riesgos, la mayoría carece de servicios médicos y seguros de vida: el 15.4 por ciento de la población que labora en la informalidad pertenece a ese sector.

Asimismo, esta rama es una de las más desprotegidas en prestaciones laborales, ya que la mayor parte de los chalanes son trabajadores “informales” no gozan de un horario de 8 horas, salario justo ni vacaciones.

Por su parte, Cecilia, esposa de Edgar, comentó que es una excelente pareja y un trabajador muy inteligente y responsable; sus jefes le tenían mucha confianza por su honradez y lealtad, pero prefiere que su esposo se dedique a otro oficio.

Hasta diciembre de 2020, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) tenía registrado que el 57 por ciento de la población laboraba en la informalidad, y de éste, el 15.4 por ciento se dedicaba a trabajos en el sector de la construcción.

El trabajador de 40 años de edad considera que la albañilería es un oficio de alto riesgo y sobre todo para quienes trabajan por cuenta propia. Además de que se enfrentan a condiciones laborales más precarias, al no contar con equipo de seguridad ni maquinaria adecuada para llevar a cabo sus actividades.

“Hay muchos peligros en esa profesión si trabajamos con madera y tiene clavos, corremos el riesgo de pisarlos, si hay tarimas y estamos trabajando debajo de ellas, es posible que alguna se caiga”

Ante ello el señor Edgar Domínguez hoy en día recorre con su bicicleta la colonia Benito Juárez vendiendo sus tacos de canasta.

“No había trabajo, pues ni modo a que sacar para el chivo, no es lo mismo, pero gracias a dios nos va bien”, concluyó.

Fuente: El Sol de Toluca

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