OIT: cambió el rostro del marco laboral en México.

La ratificación de México del convenio 98 sobre libre sindicalización en el 2018 fue un parteaguas en el cambio laboral, afirma Guy Ryder, director general de la OIT, en su última gira por América Latina.

Veo dentro de la Secretaría de Trabajo y el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, que no es una reforma en papel (la del 2013), una reforma de textos; es una reforma de acción”

Guy Ryder, director general de la OIT

Durante décadas las recomendaciones que hacía la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a México no tuvieron eco. Las críticas sobre los contratos de protección o su sistema de justicia laboral hacían evidente la problemática que había en el país y que, sin embargo, no eran prioritarios. Pero el 2017 y el 2019 marcaron una nueva era para el mundo del trabajo, una reforma “histórica” como respuesta clara y adecuada a los comentarios de la OIT.

De visita en nuestro país, con la que cerró la semana pasada su gira de trabajo en América Latina como el décimo director general de la OIT, Guy Ryder platicó con El Economista sobre los retos que enfrenta el mundo de trabajo a nivel global; sobre la desigualdad que se ha intensificado tras la pandemia y de el arduo trabajo que viene para México en el afán de materializar la más importante reforma hecha en el ámbito del trabajo.

Su primera visita en el 2019 le permitió conocer el andamiaje de la reforma; y tres años después reconoce que no sólo “han quedado en el papel” los cambios fundamentales “veo dentro de la Secretaría de Trabajo y el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, que no es una reforma en papel, es una reforma de acción”.

Añade: “por mucho tiempo los comentarios, las críticas (de la OIT), simplemente no encontraron respuesta activa de parte de los gobiernos mexicanos, aunque tendría otros motivos para nosotros, la reforma aquí es una respuesta clara y adecuada a los comentarios de la OIT y visto desde esta perspectiva, quiere decir que México está respetando sus obligaciones internacionales”.

Para Guy Ryder un momento clave fue cuando México ratificó en 2018 el Convenio 98 relacionado con la negociación colectiva, fue entonces cuando se asumió un fuerte compromiso como nación para erradicar los contratos de protección; adecuándose también a las normas internacionales.

Si bien aprecia que aún hay resistencia de los sectores patronal y obrero, también advierte que los dirigentes sindicales de todas las corrientes han hablado bien de la reforma laboral; ahí dice, “hay dos posibilidades, o no les gusta la reforma pero saben que está aquí y no va a desaparecer y o no pueden inhibirla. Los sindicatos también entienden que ese es el futuro y tienen interés de ser parte del proceso que garantice los derechos y la libertad de asociación de los trabajadores y ese es el futuro”.

El director General de la OIT visitó las instalaciones del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral y constató la nueva base de datos que “con todo lujo de detalle” se ha elaborado sobre los registros de los sindicatos; así como el hecho de que se privilegie la conciliación para resolver conflictos.

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Pandemia, inflexión

A nivel global, si bien en el centenario de la OIT que se celebró en 2019 se profundizó en conceptos y se buscó un nuevo enfoque al mundo del trabajo futuro, poniendo en el centro al ser humano, la pandemia obligó a una nueva transformación.

La experiencia de la pandemia, detalla Guy Ryder, “ha hecho cada vez más relevante estas depuraciones y este enfoque por el futuro del trabajo. Esta pandemia ha tenido un impacto cuatro veces más importante en los mercados de trabajo que la crisis financiera del 2008-2009”.

Para Guy Ryder, otro desafío es determinar cómo queremos el futuro del trabajo. Con toda claridad, afirma que “el futuro del trabajo no está decidido, será lo que nosotros hacemos del futuro del trabajo. No es estar en contra del término tecnológico, es decir, que la tecnología me hará trabajar de una manera u otra, pues ello dependerá de cómo nosotros nos organizamos para utilizar la tecnología”.

De la misma manera, afirma, aplica en términos climáticos o de globalización. “A veces los pronósticos sobre el futuro del trabajo yo creo que se equivocan, no es cuestión de sentarse y pensar cómo van a ser las cosas en 20 años, depende lo que nosotros queremos y somos capaces de hacer”.

Y en este escenario también está la desigualdad, uno de los temas que más preocupación le causan al momento de marcharse en octubre de 2022 de la OIT “siempre digo que las desigualdades no son cosas que impactan al mundo de trabajo, es el mundo de trabajo que genera las desigualdades. Hay que dar toda la importancia a este tema, si seguimos en la misma línea, vamos a llegar a sociedades que no van a funcionar”.

Fuente: EL ECONOMISTA

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