Pandemia dejó en “terapia intensiva” al empleo; borró una década de avances

La tasa de desocupación en la región llegó a 10.6% este año. Pero la incertidumbre del comportamiento de la pandemia y la eficacia de las vacunas podría hacer crecer el desempleo a más de 11% en 2021.

Pandemia dejó en “terapia intensiva” al empleo; borró una década de avances

La pandemia de covid-19 dejó al empleo “en terapia intensiva”, con más de 53 millones de personas en América Latina sin trabajo, señaló el director regional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Vinícius Pinheiro. En ese estado iniciará el 2021 y lo peor es que “podría empeorar”, advirtió. La tasa de desocupación podría volver a subir y superar el nivel de 11 por ciento.

El funcionario de la OIT presentó este jueves el reporte anual Panorama Laboral. El documento de este año “retrata el impacto sin precedentes” que ha dejado la emergencia sanitaria. “Ésta es la crisis más grande que haya registrado este informe en toda su existencia”, desde 1994.

“Durante los últimos 10 meses los mercados de trabajo de América Latina y el Caribe han retrocedido al menos 10 años y la crisis está lejos de terminar”

Al cierre de este año la tasa de desocupación en América Latina y el Caribe llegó a 10.6%, después de haber registrado un nivel de 8.1% a finales del 2019. Eso significa un aumento de 5.4 millones de personas en busca de un empleo sin poder conseguirlo, para sumar un total de 30.1 millones mujeres y hombres en esta condición.

A esa enorme cantidad de personas sin trabajo hay que agregar otra población: la considerada inactiva, pues no está buscando un empleo precisamente porque el confinamiento se lo impide o “ante la falta de oportunidades a causa de la pandemia”. En esa situación de “inactividad” se encuentran alrededor de 23 millones de personas.

La mayor parte de ese grupo, 12.2 millones, son mujeres de más de 25 años. La segunda población más afectada es la de hombres y mujeres de entre 15 y 24 años de edad. “La tasa de desocupación juvenil, además, subió 2.7% hasta llegar a 23.2%, un nivel que no había sido registrado antes”, destaca el organismo. Esto implica que 1 de cada 4 personas jóvenes “estaba sin empleo al tercer trimestre de 2020”.

En suma, ya sea que buscan y no encuentra o que dejaron de solicitar trabajo, el desempleo en la región afecta a más de 53 millones de personas, según el reporte de la OIT.

Radiografía de los daños

En el transcurso del año la crisis provocada por el nuevo coronavirus “ha evolucionado. Y quizá el peor momento fue en el segundo trimestre, por lo que los datos consignados en el documento ya reflejan una incipiente recuperación de la actividad en el tercer trimestre”, señala el informe.

El empleo asalariado, es decir, en el que las personas reciben un pago de una empresa, negocio o institución cayó 6.8 por ciento. El trabajo por cuenta propia tuvo una caída mayor: casi 9 por ciento. Pero, sin duda, las más afectadas fueron las personas, en su gran mayoría mujeres, que se dedican al servicio doméstico, la disminución fue de 19.4 por ciento.

El sector de servicios, como los hoteles la contracción fue de 17.6 por ciento. El empleo en el comercio, otro sector muy afectado, se redujo 12% y en la construcción, 13.6 por ciento.

La agricultura, actividad esencial en todos los países, se vio menos afectada por el desempleo, apenas con 2.7 por ciento. Eso significó que muchos trabajadores continuaran con las condiciones precarias en las que ya realizaban su labor, pero esta vez además en medio de una pandemia.

Como consecuencia, el crecimiento económico promedio de esta parte del continente sería “en torno a 3.5%” del PIB. Ese porcentaje es “insuficiente para recuperar el terreno perdido en la crisis”.

Además, la incertidumbre respecto a la evolución de la pandemia y los temores por rebrotes de la enfermedad y por la eficacia de los procesos de vacunación ponen en mayor riesgo las fuentes de empleo, indica el informe.

Se revierten avances de las mujeres

“La crisis sanitaria en 2020 ha tenido un impacto” más negativo en las mujeres. De por sí, en 2019 la tasa de participación y ocupación femenina había crecido muy poco, apenas 0.8 por ciento. Pero la participación y la ocupación de los hombres había caído 0.3 y 1.1%, respectivamente.

Antes de la pandemia, lo que había sostenido el leve crecimiento laboral de la región fue la incorporación de las mujeres. Pero, por la covid-19, “este proceso claramente enfrenta un retroceso”.

Las consecuencias “pueden extenderse más allá de la crisis sanitaria sin el debido soporte de los sistemas públicos de cuidados y el sistema escolar presencial que faciliten el retorno de las mujeres al mercado laboral.

Otro problema que están enfrentando las trabajadoras es “el significativo incremento en la subutilización” de su fuerza de trabajo en este año. Este fenómeno “puede también generar mayores dificultades para su reinserción laboral en el futuro”, algunas de las cuales corren el riesgo de ser permanentes, apunta la OIT.

“Ahora es indispensable lograr crecimiento económico con empleo. El empleo es crucial para reducir la pobreza y enfrentar la amplificación de las desigualdades que está dejando como secuela esta pandemia”, agregó el Director de la OIT para América Latina y el Caribe.

Fuente: Factor Capital Humano

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