El coronavirus provocó que se intensificara el teletrabajo y, al mismo tiempo, han surgido nuevas preocupaciones relacionadas con la productividad y el compromiso laboral.

El Covid-19 aceleró el trabajo flexible en algunas organizaciones, en especial el home office, el cual se convirtió en una alternativa para que las operaciones de las empresas no se frenaran por completo y, a su vez, no exponer a los trabajadores al contagio de la enfermedad. Sin embargo, con un uso más intensivo del teletrabajo, también surgen nuevas preocupaciones para los empleadores.
¿Cómo transformar las operaciones del negocio a un esquema de trabajo remoto? ¿Los empleados están preparados para trabajar de esta manera? ¿Cómo generar la confianza en los líderes para gestionar los equipos con éxito? ¿Cómo monitoreo el avance, el desempeño, el bienestar y la motivación? ¿El home office se puede aplicar a todos los roles de la compañía? ¿Cómo puedo reducir costos con el teletrabajo? Éstas son algunas de las dudas que ha planteado la nueva dinámica para las empresas.
“Antes de la emergencia sanitaria, menos del 25% de la fuerza de trabajo estaba en esquemas flexibles. Como bien sabemos, esta realidad se ha transformado y, por lo tanto, también de esa transformación que ha tenido que ver prácticamente con una adopción acelerada, también han llegado las nuevas preocupaciones”, expuso Raquel Hernández, líder de Estrategias de Talento de Mercer México.
Durante el webinar Trabajo flexible: Antes, una modalidad deseada por los empleados. Ahora, una necesidad para el negocio, organizado por la consultora de capital humano, la especialista destacó que dos principales preocupaciones de las empresas por la aceleración del home office son la confianza en las infraestructuras tecnológicas y en la productividad de los empleados.
Sin embargo, estos desafíos que se plantean con el uso más intensivo del trabajo flexible representan también una oportunidad de transformación cultural para las empresas en las que pueden transitar a dinámicas para mejorar la comunicación, el liderazgo, el uso de herramientas digitales e implementar nuevas modalidades de trabajo, destacó.
“Queremos también ver en esto una oportunidad para generar confianza a través de una respuesta empática y cuidadosa, y eso tiene que ver con mantener una escucha con el colaborador. También una oportunidad a efecto de poder enfatizar el uso de herramientas digitales para conectar y colaborar de modo diferente; una oportunidad para experimentar con nuevas formas de trabajo y para ayudar a líderes que ahora vamos a tener que administrar mucho más en lugar de resultado, mucho menos, por ejemplo, en lugar de temas como presentismo”, detalló.
En ese sentido, Juliana Rodríguez, líder de Estrategias de Talento de Mercer Argentina, agregó que el home office tiene muchos estigmas, como la baja productividad cuando se trabaja desde casa, la falta de compromiso de los trabajadores o el poco control sobre el equipo cuando no se encuentra en la oficina. “Estos mitos que pueden sonar a dichos conocidos en las organizaciones, operan como verdaderas barreras para la implementación de este tipo de prácticas”, agregó.
Por ello, Juliana Rodríguez propuso que para lograr una implementación efectiva del trabajo flexible y vencer las barreras que impiden transitar a estos esquemas de trabajo, es necesario abordarlo desde cuatro factores: cultura, liderazgo y gestión, personas y estructura tecnológica.
Cultura
- Esquemas de comunicación y colaboración
- Gobierno y toma de decisiones
- Definición de expectativas de cada puesto
- Recursos internos para rutinas efectivas de trabajo
Liderazgo y gestión
- Compromiso, visibilidad y alineación del liderazgo
- Herramientas para analizar ROI, costos y beneficios, compromiso de los empleados
- Herramientas para analizar su aplicabilidad
Personas
- Entender la situación y ser empático
- Gestión del cambio
Estructura tecnológica
- Revisión y documentación de políticas
- Rediseño de puestos
- Medición de productividad
- Herramientas tecnológicas y de colaboración adecuada
“Vamos a estar brindando claridad al saber qué es lo que está pasando en el contexto y en ese contexto sabemos cómo impacta en mi organización, en mi industria y en mi estrategia. También porque estamos ayudando a una evolución sustentable al concepto de flexibilidad en la organización, porque vamos a estar identificando cuáles son los cambios en la cultura, en los líderes y cuáles va a ser mi estrategia de transformación”, expuso Juliana Rodríguez.
Fuente: Caítal Humano





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