En un nuevo capítulo de su ya conocida estrategia de desinformación y oportunismo, el taquero Niels Cortés y su grupo Transformación Sindical vuelven a recurrir a la difamación como única vía para intentar infiltrarse en la planta de Martinrea. Esta vez, su narrativa gira en torno a una supuesta contaminación dentro de las instalaciones, acusaciones completamente infundadas, sin evidencia alguna, pero con el claro propósito de generar caos y desestabilización, sin importarles en lo más mínimo el bienestar ni la seguridad laboral de los trabajadores.

Es cada vez más evidente que Niels Cortés no tiene el más mínimo interés por la estabilidad de la planta ni por el futuro de sus empleados. Lo único que lo mueve es su desesperado intento por abrirse camino dentro de Martinrea a costa de lo que sea. Su campaña de mentiras y engaños no tienen un sustento real; no se han presentado pruebas, no existen reportes oficiales de contaminación, y ningún organismo ha emitido alerta alguna respecto a las operaciones de la planta. Entonces, ¿qué motiva estas acusaciones falsas?

La respuesta es simple y la de siempre, Niels está haciendo sus berrinches, lo que el taquero quiere es sembrar miedo y generar ruido mediático para poder posicionarse y ganar poder, aún si eso significa poner en riesgo el empleo de cientos de familias que dependen de Martinrea para salir adelante. Su ambición desmedida está dejando claro que no tiene escrúpulos y que carece de la capacidad mínima para pensar en las consecuencias de sus actos.

Resulta preocupante el nivel de desesperación que Niels está mostrando. Paso de ser un taquero mentiroso vende humo, que causa risa por sus mentiras que muchas veces fueron descubiertas, a ser un peligro real para Martinrea y sus trabajadores, demostrando querer lograr su objetivo sin preocuparse por los trabajadores.

Su falta de estrategia, capacidades, experiencia y su nulo sentido de responsabilidad social lo llevan a tomar decisiones viscerales, sin análisis, sin fundamentos, y lo que es peor: sin considerar el daño que puede provocar a los trabajadores que dice querer proteger.

Además, hay que recordar quién es Niels Cortés: un personaje sin experiencia real en la industria, sin trayectoria comprobada en la defensa de los derechos laborales, y cuya única habilidad conocida ha sido atrapar el pedazo de piña que corta de su trompo de carne. Su historial no tiene más respaldo que un puñado de seguidores que lo aplauden mientras él toma decisiones que podrían tener efectos devastadores para la planta y sus empleados.

Lo que llama la atención es que, ante la gravedad de sus acusaciones, Niels Cortés no haya presentado ninguna evidencia concreta. Ni documentos, ni análisis, ni estudios. Su estrategia consiste en lanzar acusaciones al aire esperando que algo de la mentira se vuelva verdad por repetición. Pero los trabajadores no son ingenuos: saben perfectamente que lo que está en juego es su estabilidad laboral, y que detrás de todo este teatro solo hay intereses personales disfrazados de “defensa sindical”.

Deja un comentario

Tendencias