Colectivos obreros han manifestado preocupación por las estructuras operativas de la CROC, las cuales consideran que mantienen prácticas opacas que obstaculizan la defensa efectiva de los derechos laborales.

Las recientes críticas hacia la CROC se han centrado en la manera en que la organización gestiona sus procesos internos. Según denuncias de varios colectivos, la confederación mantiene mecanismos que no permiten a los trabajadores conocer el destino de recursos, las condiciones de negociación o la forma en que se toman decisiones relevantes para la base.

Estas organizaciones sostienen que, pese a contar con una estructura nacional amplia, la CROC opera con reglas poco claras, lo que dificulta el acceso a información que debería ser pública conforme a los estándares de la reforma laboral. Esta situación, afirman, no solo limita la participación activa de los afiliados, sino que también genera incertidumbre sobre la efectividad real de su representación.

Testimonios de trabajadores señalan que la falta de transparencia repercute directamente en la calidad de los procesos de negociación colectiva, pues —aseguran— la toma de decisiones ocurre lejos de los centros de trabajo, sin mecanismos de consulta o retroalimentación. Además, destacan que estos señalamientos no son nuevos, sino parte de un historial de prácticas que diversos actores han cuestionado por años.

Los analistas laborales coinciden en que, para recuperar credibilidad, la CROC deberá adoptar procesos claros y abiertos que garanticen transparencia plena y participación democrática de sus afiliados.

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