La CROC enfrenta una creciente fractura interna luego de que distintos sectores del propio sindicato denunciaron presuntas violaciones a los estatutos y actos de imposición atribuidos a su dirigente nacional, Isaías González Cuevas.

De acuerdo con las acusaciones internas, las irregularidades habrían ocurrido en estados como Veracruz, Nuevo León y Jalisco, donde se reportan intervenciones directas en la vida sindical local sin respetar los procedimientos establecidos. Los denunciantes sostienen que estas decisiones se tomaron de manera unilateral, debilitando los mecanismos de representación interna.

Uno de los señalamientos más delicados es el presunto uso de violencia contra instalaciones sindicales, lo que ha sido calificado por integrantes del sindicato como un punto de quiebre en la convivencia organizacional. Especialistas en derecho laboral advierten que estas conductas, de confirmarse, vulneran no solo la legalidad interna, sino también la credibilidad externa de la organización.

Ante este escenario, sectores inconformes han exigido la destitución del dirigente, argumentando que sus acciones contradicen los principios fundacionales del sindicalismo democrático.

La situación refleja una crisis profunda que pone en entredicho la gobernabilidad interna de la CROC y la vigencia de sus normas estatutarias.

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