- Los fracasos en GM San Luis Potosí y Yazaki León consolidan un año crítico para el sindicato, que podría enfrentar más reveses en 2026.
El año 2025 se ha convertido en un punto de quiebre para SINTTIA. Las derrotas sufridas en General Motors San Luis Potosí y más recientemente en Yazaki León no solo evidencian el rechazo de los trabajadores, sino que confirman una pérdida acelerada de credibilidad en la región del Bajío.
Lo que en su momento fue presentado como una alternativa sindical distinta, hoy es visto por muchos empleados como un proyecto agotado. Trabajadores señalan que el sindicato ha dejado de enfocarse en la defensa laboral para priorizar campañas de afiliación basadas en regalos, rifas y promesas, sin resultados tangibles. Esta estrategia, lejos de fortalecer su imagen, ha generado desconfianza y hartazgo.
En GM Silao, donde SINTTIA mantiene presencia, empleados cuestionan que las cuotas sindicales se utilicen como una fuente de financiamiento para promover al sindicato en otras empresas, mientras los beneficios para la base trabajadora no se reflejan. Esta percepción ha sido clave para que en otras plantas los trabajadores decidan no respaldarlo.
La salida de Israel Cervantes, uno de los fundadores del sindicato, profundizó la crisis interna. Su alejamiento fue interpretado como una señal clara de que el proyecto se desvió de sus objetivos originales, lo que aceleró el deterioro de su imagen pública.
El rechazo en Yazaki León no fue un hecho aislado, sino la consecuencia de una reputación negativa que SINTTIA arrastra en el Bajío. Para muchos trabajadores, las derrotas de 2025 marcan el inicio de una etapa de declive.
De mantenerse esta tendencia, 2026 podría significar nuevas derrotas en otras empresas donde el sindicato busque posicionarse. Sin cambios profundos, transparencia y resultados reales, el futuro de SINTTIA luce cada vez más incierto.




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